Síntesis histórica

Lic. Ruth Santestevan. Agosto 2003.

  1. Introducción
  2. Ley de creación de la Escuela de Bibliotecnia
  3. Asociación de Bibliotecarios Diplomados del Uruguay
  4. Años aciagos
  5. Asociación de Bibliotecólogos y Afines del Uruguay
  6. Adquisición de la sede propia
  7. Asociación de Bibliotecólogos del Uruguay
  8. Referencias

1. Introducción

Esta investigación se inició con la idea de hacer una breve recopilación de datos que resumiera los eventos importantes para nuestra Asociación en estos casi 60 años de vida. A medida que se profundizaba en la lectura de las acciones realizadas por los primeros asociados y por todos los que los siguieron fue creciendo el entusiasmo.

Lo que mas cuesta, en este momento, es resumir, para que la lectura resulte amena, y a la vez no cometer injusticias al no mencionar hechos y personas merecedoras de estar en esta síntesis. Paralelamente, surge la necesidad de seguir profundizando en la exploración de documentos y en la memoria de los protagonistas, que son los mejores cronistas.

Haciendo un rápido repaso de la historia, señalamos un antecedente de importancia: la realización en 1922, del Congreso Internacional de Archiveros y Bibliotecarios, en Buenos Aires. A raíz de la aporte del Sr. Arturo Scarone, director de nuestra Biblioteca Nacional, los asistentes recomiendan que los gobiernos prestigien la creación de Escuelas para Bibliotecarios y empleados de Bibliotecas en aquellos países donde no los hubiere.

En la década del 40 se inicia el periodo denominado por Luis Alberto Musso “tecnificación de la función bibliotecaria”. El impulso fue dado por el Ing. Federico E. Capurro, un hombre muy observador, con una mente creadora e intuitiva. Fue capaz de prever el impacto en nuestra sociedad de avances que vio en bibliotecas de otros países. Las circunstancias fueron propicias para que el ing. Capurro se uniera con otro emprendedor, Arthur E. Gropp, quien además de ofrecer sus conocimientos técnicos, brindó el asesoramiento y el estímulo para la formación de una agremiación.

Estas ideas pioneras eran germen en otras personalidades y cuando se hizo el llamado a inscripciones la demanda fue muy grande, ya que se sumaron la necesidad de una preparación de los funcionarios de las bibliotecas y las inquietudes bibliófilas de numerosas personas.

El inicio de la Asociación está en estrecha relación con el comienzo de la formación técnica. Vemos que los protagonistas y los sueños son los mismos. Desde un principio se manifestó la intención de elevar la disciplina a un nivel profesional y de crear un gremio nacional capaz de proteger a sus miembros.

Los primeros profesionales lucharon simultáneamente por fortalecer la Escuela de Bibliotecnia y la Asociación de Bibliotecarios Diplomados del Uruguay, por hacer cumplir la Ley y por la creación de nuevos puestos de trabajo.

Esos vínculos establecidos entre la Asociación y la Escuela han ido aumentando a lo largo de los años. En la medida que estos lazos se vean afianzados, y que todos desarrollemos nuestra capacidad de participación la profesión logrará mayor consolidación y arraigo en la sociedad.

Con esta contribución se pretende brindar un homenaje a tantos esforzados colegas que han colaborado para el progreso de nuestra profesión y de nuestra Asociación. Y se aspira a proporcionar un impulso para las nuevas generaciones que nos van a suceder en el cumplimiento de la tarea.

2.Ley de creación de la Escuela de Bibliotecnia

El Ing. Federico E. Capurro (1876-1979), como decíamos, fue quien dio el impulso para lograr una formación en el área bibliotecológica. Era un hombre polifacético, ocupó cargos de ministro y senador, participó en la Comisión Directiva del Ateneo de Montevideo, en el Directorio de la Sociedad Vitícola Uruguaya, en el Directorio de ANCAP, en el Comité Ejecutivo del Partido Batllista y trabajó en varios proyectos de ingeniería. Realizó numerosos viajes dentro y fuera del país; en Estados Unidos observó el funcionamiento de diversas bibliotecas y visitó algunas universidades dedicadas a la enseñanza de la bibliotecología.

En 1942, al regresar de uno de sus viajes, se enteró, por intermedio de la Sección Cultural de la Embajada de Estados Unidos, que el American Council of Learned Societies había enviado al señor Arthur E. Gropp, bibliotecario diplomado, con el propósito de organizar una Biblioteca Pública Americana en Montevideo.

Entabló contacto con él “pensando sólo obtener sabios consejos para fundar una Escuela, pero en el curso de la conversación modifiqué el alcance de mi visita y me atreví a proponerle la dirección”. Gropp aceptó y ofreció el concurso de sus colaboradoras, también bibliotecarias, señorita Jeanne Williams y señora Dorothy Geddes de Gropp.

El 14 de octubre de 1942 el ing. Federico E. Capurro presenta su idea en la Reunión de la Asociación de Ingenieros del Uruguay. Señala que el libro adquiere su verdadero valor cuando está en manos del lector. Había resuelto realizar “algunas gestiones fuera de las esferas oficiales para activar la realización de mi proyecto, previendo la posibilidad de inaugurar los cursos” en 1943 “cosa que no creía viable dentro de los inevitables trámites oficinescos.” Efectivamente en marzo de 1943 se inician los primeros cursos.

En abril de 1943 presenta al Senado un Proyecto de Ley que pasa a la Comisión de Instrucción Pública del Senado. En el Informe que realiza para esa Comisión, el senador Eduardo Víctor Haedo vuelca importantes conceptos: “No se trata ya de presidir el movimiento mecánico en la biblioteca, entregar libros y llevar una estadística interna, sino hacer de la biblioteca una entidad militante y vital, una verdadera fuerza intelectual capaz de ejercer influencia poderosa y eficaz en la comunidad.”

Se pide opinión a la Universidad, que tarda 6 meses en responder con un proyecto de Ley sustituto que no es del agrado del Ing. Capurro.

El 6 de diciembre se aprueba por el Senado el Proyecto de Ley. Casi un año después, el 1 de noviembre de 1944, la Comisión de Instrucción Pública de la Cámara de Representantes presenta su Informe a cargo del Diputado Francisco Gilmet y se considera el Proyecto de Ley en la Cámara de Representantes.

Finalmente, el 14 de agosto se plantea la Segunda discusión en el Senado, para estudiar las modificaciones introducidas al Proyecto de Ley en la Cámara de Diputados y la Asamblea General le da sanción definitiva. El Poder Ejecutivo decreta el cúmplase y el 4 de diciembre aprueba el Reglamento de la Ley.

Por ley se establecía que los títulos de los primeros egresados de los cursos dictados durante 1943 y 1944 en la Asociación de Ingenieros fueran revalidadas por la novel institución oficial. El 20 diciembre de 1945 se realiza el examen de reválida en la Facultad de Ciencias Económicas con un tribunal integrado por el Prof. Arthur Gropp, Juan Silva Vila, Director de la Biblioteca Nacional y Secundino Vázquez, Director de la Biblioteca del Poder Legislativo.

En la lista de primeros egresados de la Escuela de Bibliotecnia, por haber rendido el examen de reválida, figuran varios nombres de destacados colegas, pero mencionamos dos a quienes debemos el mayor reconocimiento, Elvira Lerena y Ermelinda Acerenza.

3. Asociación de Bibliotecarios Diplomados del Uruguay

En la inauguración de los cursos en la Asociación de Ingenieros, el 23 de marzo de 1943 Arthur E. Gropp dice : “Pero una Escuela no puede llevar a cabo el ideal de la organización de bibliotecas si no cuenta con la ayuda y cooperación de los bibliotecarios. En Norte América un grupo de bibliotecarios creó para este efecto la Asociación Americana de Bibliotecas, que hoy día cuenta con un número de más de 15.000 socios. Con esta sugerencia dejo la palabra, y deseo que la próxima acción en favor del desarrollo de la profesión bibliotecaria sea la creación de una Asociación de Bibliotecarios del Uruguay.

Factiblemente por ello, el 26 de mayo de 1943 se realiza una asamblea con el propósito de fundar una Asociación Nacional de Bibliotecarios, se formó una Comisión para el estudio de otras asociaciones y para la redacción de Estatutos, pero no llegó a constituirse la Asociación. Sin embargo, la intención se mantuvo latente.

Ermelinda Acerenza nos narra que: “eran en clase unas 40 personas. Se reunían a veces para estudiar y justo en el año 44 se formó la Asociación de Egresados de la Escuela de Bibliotecnia del año 1944 y trabajaron en toda su organización, los estatutos, ordenanzas , etc.”

Flora Medero, una de las protagonistas, nos narra que “con optimismo y decisión” se cita a una asamblea para “el 23 de enero de 1945, en la que se expusieron los motivos por los cuales se pensaba era de suma importancia la creación de la Asociación de Bibliotecarios Diplomados del Uruguay. Dos meses más tarde, el 9 de marzo, reunidos nuevamente egresados de los años 1943-1944 ratificaron aquella decisión mediante una votación, cuyo resultado fue la creación de la Asociación.”

Los estatutos fueron aprobados el 12 de mayo de 1945 por una asamblea de bibliotecarios y el 8 de agosto del mismo año por el Ministerio de Instrucción Pública y Previsión Social.

La prensa informa de la creación de la Asociación de Bibliotecarios Diplomados del Uruguay. En todo ese periodo el tema tuvo amplia difusión en la opinión pública; la prensa diaria y también la Revista de Ingeniería y la Revista Proa informaron periódicamente de las novedades.

La Asociación juega un importante papel en el apoyo del proyecto en discusión en el Parlamento. El Ing. Federico E. Capurro, al ser invitado a una reunión en junio de 1945, plantea la necesidad de que la Asociación se hiciera presente ante el Poder Legislativo para lograr la aprobación del proyecto, y a tal fin se nombra una comisión que concurre asiduamente a las reuniones.

En junio de 1946 el Sr. Juan Silva Vila participa en el Congreso Internacional de la American Library Association en la ciudad de Buffalo como representante de América Latina. En noviembre de ese año se realizan las Primeras Jornadas Bibliotecológicas de Montevideo.

Luego de aprobada la Ley de Creación de la Escuela de Bibliotecnia, una de las primeras acciones es realizar elecciones para elegir 5 miembros de la Junta de Bibliotecarios, organismo que tendría ingerencia en la elección del Director de la Escuela, además de otras funciones. Dichas elecciones se realizaron en diciembre de 1946 pero la integración de la Junta se postergó bastante debido a la lentitud de los organismos públicos en designar representantes.

En todo ese periodo la Asociación mantiene correspondencia con diversas Instituciones del país y del extranjero y participa en múltiples actividades.

Organiza charlas y conferencias y mantiene un espacio radial en la Estación CX 14.

A partir del 17 octubre de 1949 comienzan las audiciones por cx 6 Servicio Oficial de Difusión Radioeléctrica a cargo del ing. Federico E. Capurro. Arthur Gropp, Elvira Lerena , etc.

También continúan las gestiones para lograr el cumplimiento de la ley. El 22 de noviembre de ese año varios representantes de la Asociación se entrevistan con el Presidente de la República Luis Batlle Berres.

En 1955 se celebran las Segundas Jornadas Bibliotecológicas Nacionales y en 1957 las Primeras Jornadas Bibliotecológicas Rioplatenses.

En 1956 la Asociación organiza una feria del libro, que es la primera en celebrarse.

En 1962 se modifican los estatutos y de denomina Asociación de Bibliotecarios del Uruguay.

El 23 de mayo de 1966, en el marco de los festejos del Dia del Libro, la Asociación convoca a un conferencia de prensa sobre la “Contribución de la profesión de bibliotecario al desarrollo del país”. Hicieron uso de la palabra el Presidente de la Asociación, Sr. Nicolás Chiacchio, la Directora de la Escuela, Prof. Bibl. Elvira Lerena Martinez, Irma Osorio de Schurmann, Raquel Ortiz, Elis Duarte, Julio Speroni, Luis Duthu, Susana Gianelli de Blasco.

En el año 1971 sale nuevamente el Boletín, en su 2a. época y comienza a prepararse el Año Internacional del Libro que se celebra en 1972. La Asociación integra, junto a otras instituciones, la Comisión Nacional encargada de organizar las actividades para la conmemoración.

4. Años aciagos

Sobrevienen hechos muy dolorosos para nuestro país y en el recorte de libertades sufren las instituciones. Era muy difícil reunirse.

Las últimas elecciones del periodo tienen lugar el día 5 de abril de 1974 con la presentación de una sola lista, cuyos titulares son: Francisco Pérez, Saverio Labella, María C. Giardina, Stella Launy, María Teresa Morás. El 16 de mayo de 1974 se realiza la Asamblea Anual.

Con posterioridad a esa fecha se suspenden muchas asambleas por número insuficiente de asistentes. En anotaciones de la época se cuenta que durante el año 1975 se citó a varias reuniones en el local de la Escuela y no hubo quórum. Finalmente, quienes asistían regularmente resolvieron ponerse en contacto con un abogado a los efectos de consultarle sobre la situación de la Asociación frente al Decreto referente a las asociaciones gremiales y profesionales.

Se le encargó el estudio de los Estatutos para adecuarlos a las normas vigentes y elaboró un proyecto de reforma (agosto 1975), que debería ser aprobado por la Comisión Directiva y sometido a la asamblea de socios. Pese a varios intentos, no se logró convocar a la Directiva para discutir ese tema.

El 10 de noviembre de 1976 se reunieron algunos asociados con Ermelinda Acerenza quien solicita colaboración de la Asociación para efectuar trabajos con la Escuela. Había dos grupos, el Instituto Uruguayo de Conservación de Libros y el Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas del Uruguay, que estaban gestionando personería jurídica y pedían apoyo.

Se propone hacer una circular explicando la situación de la Asociación y pidiendo la contribución de los socios, para conseguir la jerarquización de la profesión y mantener su prestigio. Era forzoso hacer la reforma de los estatutos, se nombra una comisión para redactarlos, a cargo de Teresa Morás y Carmen Giardina.

Cuando nuevamente las condiciones ofrecieron un resquicio de luz, varios colegas gestaron nuevamente nuestra Asociación. Se convoco a una reunión en la Biblioteca Artigas Washington. Los protagonistas opinan que no hubiera sido tan fácil, si no se hubiera convocado esa primera reunión allí, para que los colegas se expresaran sobre la re-fundación de la Asociación.

5. Asociación de Bibliotecólogos y Afines del Uruguay

El 14 de setiembre de 1978 en la calle Paraguay 1217, sede de la Biblioteca Artigas-Washington, a las 19 hs, tiene lugar la primera reunión de bibliotecólogos con el fin de establecer la Asociación de Bibliotecólogos del Uruguay.

Se resuelve pedir asesoramiento a un nuevo abogado e iniciar los trámites en la Agrupación Universitaria y en el Ateneo para conseguir sede para las reuniones. Se eligen a María Teresa Morás y Adela Durán para Presidente y Secretario de esta sesión.

Se realiza una nueva reunión el 20 de setiembre donde se informa que las gestiones ante la Agrupación Universitaria dieron un resultado negativo y se estudia el proyecto de estatutos. Se resuelve designarla como Asociación de Bibliotecólogos y Afines del Uruguay.

El 6 octubre de 1978 se realiza la Asamblea constitutiva de la Asociación. Se aprueban los estatutos y se procede a la elección de la Comisión Directiva y Comisión Fiscal provisorias. Además se designa una comisión para gestionar la aprobación de los Estatutos y lograr la Personería Jurídica.

El 28 de noviembre de 1978 tiene lugar Reunión de la Comisión Directiva. Se designan los segundos lunes de cada mes para las reuniones. Se fija la cuota social y se abre el registro de nuevos socios. En el Libro de Socios vemos con fecha 6 de octubre de 1978 el registro de 35 colegas.

La Personería Jurídica finalmente fue obtenida el 25 de enero de 1979 y se publicó en el Diario Oficial el 1º de marzo. Para obtenerla fue necesario ir muchas veces al Ministerio de Educación y Cultura porque no era fácil el procedimiento; había que ajustarse a un estatuto tipo que tenían en el Ministerio y dio mucho trabajo.

En fecha 15 de marzo de 1979 se obtiene la autorización de la Jefatura de Policía para realizar una Asamblea Ordinaria el 20 de marzo, en la Agrupación Universitaria, para notificar la personería y para elegir el Comité Electoral. Era obligatorio lograr la autorización para la realización de cada reunión. Y para la integración de las listas era imprescindible buscar asociados sin antecedentes políticos y que además estuvieran dispuestos a formar una lista.

Asimismo, el trabajo continuó con gran intensidad. Entre el 24 y el 26 de mayo de 1983 se celebró el Seminario “Evaluación del ejercicio profesional de la Bibliotecología en el Uruguay: 1943-1983”. en la Biblioteca Nacional. Y en ese año se adquirió un local para el establecimiento de la sede.

A fines de 1984, con la reapertura democrática, la ABAU realiza una evaluación de las consecuencias que los años de dictadura dejaron sobre los servicios de información nacionales y expone ante los partidos políticos las necesidades y reivindicaciones que el conjunto profesional entiende en ese momento.

6. Adquisición de la sede propia

Una importante conquista de la Asociación fue la adquisición de la sede propia. Durante años se deambuló por varios locales. Continuamente se planteaba la necesidad de hacer gestiones ante distintas instituciones para solicitar un permiso para sesionar en sus instalaciones. Así se reunieron en La Biblioteca Artigas-Washington, en la sede de los estudiantes de Medicina, en el Ateneo, el Jockey Club, la EUBCA, etc. y no faltó ocasiones en las que debieron reunirse en bares. A esta precariedad se suma el traslado de documentación y el riesgo de perderla.

En la editorial Nuestra Sede (Actualidades Bibliotecológicas, Nº 14 julio 1983) se manifiesta: “no es necesario reiterar la importancia que como grupo profesional, significa tener una sede fija donde organizar la secretaría y su documentación; un lugar donde realizar reuniones, conferencias, actividades culturales, en fin “una casa” donde sentir que, como en familia, estamos definitivamente y no deambulando de institución en institución para obtener un lugar, dos horas al mes, y terminar finalmente en cualquier mesa de un bar.” “Por supuesto que la situación económica es sumamente grave, que la mayoría vivimos con ingresos reducidos y que toda contribución extra significa simplemente una carga más. Pero como aquello de que las empresas difíciles se emprenden en épocas difíciles, posiblemente pasen muchos años antes que se repita la ocasión de adquirir un local a este precio y que la Asociación se encuentre con prácticamente la mitad del dinero necesario disponible.

La colega Estela Peluffo, que era la Presidente de la Comisión Directiva sugirió utilizar un dinero reunido en la cuenta bancaria para comprar una Sede. De esta manera, en la Asamblea General del 27 de abril de 1983 se formó una Comisión Especial para estudiar esa posibilidad. La misma recomendó la compra.

Posteriormente, durante el Seminario de Evaluación del ejercicio profesional realizado entre el 24 y el 26 mayo, se realizó una encuesta entre los asociados y una amplísima mayoría dio su apoyo.

El 15 de julio de 1983 se firmó el compromiso de compraventa. El dinero requerido para comprarlo era N$ 140.000; en el acto se entregaron $ 60.000 como primera cuota. El restante se recaudó con la venta de 2000 bonos donación, con el obsequio de un TV color.

El local tiene 27 m2 y está ubicado en la calle Víctor Haedo 2255. Las distintas Comisiones Directivas, siempre con el apoyo de los asociados, han luchado por enriquecer el acervo patrimonial. Cada uno de los logros (reemplazo de la puerta, alhajamiento del local, compra de mobiliario y equipamiento, colocación del luminoso, teléfono) ha significado trámites, gestiones, en fin horas de trabajo.

7. Asociación de Bibliotecólogos del Uruguay

La necesidad de un nuevo Estatuto se manifestó tan pronto retornó la democracia y un grupo se dedicó a su redacción. Uno de los puntos más requeridos era restablecer la función gremial de la Asociación.

Luego de varias reuniones se llega a un acuerdo y en la Asamblea Anual Ordinaria realizada el 14 de noviembre de 1989 se presenta el Proyecto que ingresa al Ministerio de Educación y Cultura el martes 20 de marzo de 1990 y se aprobó el 25 de julio de 1990. A partir de esa fecha el nombre es Asociación de Bibliotecólogos del Uruguay.

Se había planeado realizar el acto eleccionario el 18 de diciembre de 1989, pero debió ser postergado. El 29 de marzo de 1990 se celebra una Asamblea Ordinaria donde se elige la Comisión Electoral. Las elecciones se efectúan el 21 mayo. Se produce por última vez la renovación total de los miembros de la Comisión Directiva. Con los nuevos Estatutos se inicia la “ansiada“ renovación parcial de autoridades, con el objetivo de lograr mayor continuidad en la gestión. En la reunión del 6 de junio se produce dicha renovación parcial.

La EUBCA permanentemente ha ido perfeccionando su propuesta curricular, de la cual una parte importante es el Plan de Estudios. Fueron necesarios muchos esfuerzos para lograr la Licenciatura.

Esto acarreó la necesidad de la conversión del título de Bibliotecólogo a Licenciado en Bibliotecología. El 18 de diciembre de 1990 el Consejo Directivo Central de la Universidad de la República aprueba el procedimiento de conversión, presentado por los tres órdenes de la Escuela, que consiste en cuatro vías: competencia notoria, actuación documentada, cursos de complementación, trabajo de investigación.

La Asociación entiende que ha de colaborar de dos maneras, sin perjuicio de articular otras acciones, brindar el máximo de difusión a esta información y estimular a los bibliotecólogos a realizar las gestiones pertinentes. Se expresa la complacencia ante la decisión de las autoridades de la Universidad y se señala el desafío que significa, lo que implica además, que cada uno se sienta en la obligación y compromiso (consigo mismo) de elevarse profesionalmente.

En el periodo 1994-1995 se retomaron las audiciones radiales a través de la emisión de los viernes por CX 38.

La Ley Nº 16.524 (1994) por el que se crea el Fondo de Solidaridad, y el Adicional (2001) fue sentido como injusto por la mayoría de los profesionales universitarios. En la Asociación de Bibliotecólogos se formó un equipo que trabajó intensamente en el tema y que se sumó a la tarea interdisciplinaria, encarada por la Agrupación Universitaria del Uruguay. Se logró su modificación, aunque no totalmente satisfactoria, establecida en la Ley Nº 17.451.

Otro tema muy sentido por la Agrupación Universitaria del Uruguay y por los profesionales universitarios es el de la colegiación, y la Asociación no se ha mantenido ajena a esa inquietud.

Ya tiene su Código de Etica aprobado en la Asamblea General Ordinaria del 14 de noviembre de 2000, realizada en la Biblioteca Nacional.

Las últimas Comisiones Directivas se han dado una forma novedosa de trabajar, periódicamente han realizado Talleres de Temas Emergentes, donde en una jornada se discuten y profundizan temas importantes.

Por último se menciona, sin agotar la lista, la instalación de esta página web y la realización del Primer Congreso de Bibliotecología e Información. La Cámara Uruguaya del Libro, ha auspiciado éste y otros eventos.

Entre los cometidos pendientes están la lucha por la aprobación de una legislación bibliotecaria, la actualización de su arancel y una adecuada defensa gremial.

8. Referencias

  1. Actas y Archivos de Secretaría de la Asociación 1945-2003
  2. Actualidades Bibliotecológicas, Nº 14 julio 1983
  3. Memoria y Balance del Ejercicio 1982-1983
  4. Panel de noticias, marzo 1989
  5. Panel de noticias, octubre/noviembre 1989
  6. Panel de noticias, julio 1990
  7. Panel de noticias, marzo 1991
  8. Panel de noticias, diciembre 1993
  9. Panel de noticias, octubre 1994
  10. Panel de noticias, noviembre 1995
  11. Panel de noticias, diciembre 1995
  12. Panel de noticias, octubre 1996
  13. Panel de noticias, julio 2001
  14. Ferretjans de Ugartemendia, Ofelia. El Ing. Federico E. Capurro y el nacimiento de la profesión bibliotecaria en el Uruguay.. EUBCA, 1976. Trabajo monográfico de investigación para obtener el título. 90 p.
  15. Capurro, Federico E.. Una memoria más. 1898-1948. Montevideo, 1950. 563 p.
  16. Asociación de Ingenieros del Uruguay. Escuela de Bibliotecnia. Proceso de incorporación a la Universidad de la República. Montevideo, 1946. 72 p.
  17. Gropp, Arthur E. Escuela de Bibliotecnia en Montevideo, Uruguay. En Revista de Ingenieria, v.38(3) marzo 1944. p. 94-96.
  18. Petroccelli, Patricia. EUBCA: antecedentes, historia y relatos.Trabajo de pasaje de curso. 1998. 31 p.
  19. Asociación de Bibliotecarios D. del Uruguay. Resumen de actividades. Periodo abril diciembre 1949. Montevideo, 1950. 36 p.
  20. Comentarios personales de los protagonistas.