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Lic. Ruth Santestevan
Agosto 2003 |
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| 1.
Introducción |
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| 2. Ley
de creación de la Escuela de Bibliotecnia
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| 3. Asociación
de Bibliotecarios Diplomados del Uruguay |
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| 4. Años
aciagos |
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| 5. Asociación
de Bibliotecólogos y Afines del Uruguay |
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| 6.
Adquisición de la sede propia |
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| 7. Asociación
de Bibliotecólogos del Uruguay |
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| 8. Referencias |
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| 1. Introducción |
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Esta investigación
se inició con la idea de hacer una
breve recopilación de datos que resumiera
los eventos importantes para nuestra Asociación
en estos casi 60 años de vida. A
medida que se profundizaba en la lectura
de las acciones realizadas por los primeros
asociados y por todos los que los siguieron
fue creciendo el entusiasmo.
Lo que mas cuesta, en este momento, es resumir,
para que la lectura resulte amena, y a la
vez no cometer injusticias al no mencionar
hechos y personas merecedoras de estar en
esta síntesis. Paralelamente, surge
la necesidad de seguir profundizando en
la exploración de documentos y en
la memoria de los protagonistas, que son
los mejores cronistas.
Haciendo un rápido repaso de la historia,
señalamos un antecedente de importancia:
la realización en 1922, del Congreso
Internacional de Archiveros y Bibliotecarios,
en Buenos Aires. A raíz de la aporte
del Sr. Arturo Scarone, director de nuestra
Biblioteca Nacional, los asistentes recomiendan
que los gobiernos prestigien la creación
de Escuelas para Bibliotecarios y empleados
de Bibliotecas en aquellos países
donde no los hubiere.
En la década del 40 se inicia el
periodo denominado por Luis Alberto Musso
“tecnificación de la función
bibliotecaria”. El impulso fue dado
por el Ing. Federico E. Capurro, un hombre
muy observador, con una mente creadora e
intuitiva. Fue capaz de prever el impacto
en nuestra sociedad de avances que vio en
bibliotecas de otros países. Las
circunstancias fueron propicias para que
el ing. Capurro se uniera con otro emprendedor,
Arthur E. Gropp, quien además de
ofrecer sus conocimientos técnicos,
brindó el asesoramiento y el estímulo
para la formación de una agremiación.
Estas ideas pioneras eran germen en otras
personalidades y cuando se hizo el llamado
a inscripciones la demanda fue muy grande,
ya que se sumaron la necesidad de una preparación
de los funcionarios de las bibliotecas y
las inquietudes bibliófilas de numerosas
personas.
El inicio de la Asociación está
en estrecha relación con el comienzo
de la formación técnica. Vemos
que los protagonistas y los sueños
son los mismos. Desde un principio se manifestó
la intención de elevar la disciplina
a un nivel profesional y de crear un gremio
nacional capaz de proteger a sus miembros.
Los primeros profesionales lucharon simultáneamente
por fortalecer la Escuela de Bibliotecnia
y la Asociación de Bibliotecarios
Diplomados del Uruguay, por hacer cumplir
la Ley y por la creación de nuevos
puestos de trabajo.
Esos vínculos establecidos entre
la Asociación y la Escuela han ido
aumentando a lo largo de los años.
En la medida que estos lazos se vean afianzados,
y que todos desarrollemos nuestra capacidad
de participación la profesión
logrará mayor consolidación
y arraigo en la sociedad.
Con
esta contribución se pretende brindar
un homenaje a tantos esforzados colegas
que han colaborado para el progreso de nuestra
profesión y de nuestra Asociación.
Y se aspira a proporcionar un impulso para
las nuevas generaciones que nos van a suceder
en el cumplimiento de la tarea. |
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2.Ley de
creación de la Escuela de Bibliotecnia
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El Ing.
Federico E. Capurro (1876-1979), como decíamos,
fue quien dio el impulso para lograr una
formación en el área bibliotecológica.
Era un hombre polifacético, ocupó
cargos de ministro y senador, participó
en la Comisión Directiva del Ateneo
de Montevideo, en el Directorio de la Sociedad
Vitícola Uruguaya, en el Directorio
de ANCAP, en el Comité Ejecutivo
del Partido Batllista y trabajó en
varios proyectos de ingeniería. Realizó
numerosos viajes dentro y fuera del país;
en Estados Unidos observó el funcionamiento
de diversas bibliotecas y visitó
algunas universidades dedicadas a la enseñanza
de la bibliotecología.
En 1942, al regresar de uno de sus viajes,
se enteró, por intermedio de la Sección
Cultural de la Embajada de Estados Unidos,
que el American Council of Learned Societies
había enviado al señor Arthur
E. Gropp, bibliotecario diplomado, con el
propósito de organizar una Biblioteca
Pública Americana en Montevideo.
Entabló contacto con él "pensando
sólo obtener sabios consejos para
fundar una Escuela, pero en el curso de
la conversación modifiqué
el alcance de mi visita y me atreví
a proponerle la dirección".
Gropp aceptó y ofreció el
concurso de sus colaboradoras, también
bibliotecarias, señorita Jeanne Williams
y señora Dorothy Geddes de Gropp.
El 14 de octubre de 1942 el ing. Federico
E. Capurro presenta su idea en la Reunión
de la Asociación de Ingenieros del
Uruguay. Señala que el libro adquiere
su verdadero valor cuando está en
manos del lector. Había resuelto
realizar "algunas gestiones fuera de
las esferas oficiales para activar la realización
de mi proyecto, previendo la posibilidad
de inaugurar los cursos" en 1943 "cosa
que no creía viable dentro de los
inevitables trámites oficinescos."
Efectivamente en marzo de 1943 se inician
los primeros cursos.
En abril de 1943 presenta al Senado un Proyecto
de Ley que pasa a la Comisión de
Instrucción Pública del Senado.
En el Informe que realiza para esa Comisión,
el senador Eduardo Víctor Haedo vuelca
importantes conceptos: "No se trata
ya de presidir el movimiento mecánico
en la biblioteca, entregar libros y llevar
una estadística interna, sino hacer
de la biblioteca una entidad militante y
vital, una verdadera fuerza intelectual
capaz de ejercer influencia poderosa y eficaz
en la comunidad."
Se pide opinión a la Universidad,
que tarda 6 meses en responder con un proyecto
de Ley sustituto que no es del agrado del
Ing. Capurro.
El 6 de diciembre se aprueba por el Senado
el Proyecto de Ley. Casi un año después,
el 1 de noviembre de 1944, la Comisión
de Instrucción Pública de
la Cámara de Representantes presenta
su Informe a cargo del Diputado Francisco
Gilmet y se considera el Proyecto de Ley
en la Cámara de Representantes.
Finalmente, el 14 de agosto se plantea la
Segunda discusión en el Senado, para
estudiar las modificaciones introducidas
al Proyecto de Ley en la Cámara de
Diputados y la Asamblea General le da sanción
definitiva. El Poder Ejecutivo decreta el
cúmplase y el 4 de diciembre aprueba
el Reglamento de la Ley.
Por ley se establecía que los títulos
de los primeros egresados de los cursos
dictados durante 1943 y 1944 en la Asociación
de Ingenieros fueran revalidadas por la
novel institución oficial. El 20
diciembre de 1945 se realiza el examen de
reválida en la Facultad de Ciencias
Económicas con un tribunal integrado
por el Prof. Arthur Gropp, Juan Silva Vila,
Director de la Biblioteca Nacional y Secundino
Vázquez, Director de la Biblioteca
del Poder Legislativo.
En la lista de primeros egresados de la
Escuela de Bibliotecnia, por haber rendido
el examen de reválida, figuran varios
nombres de destacados colegas, pero mencionamos
dos a quienes debemos el mayor reconocimiento,
Elvira Lerena y Ermelinda Acerenza. |
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3. Asociación
de Bibliotecarios Diplomados del Uruguay
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En la inauguración
de los cursos en la Asociación de
Ingenieros, el 23 de marzo de 1943 Arthur
E. Gropp dice : "Pero una Escuela no
puede llevar a cabo el ideal de la organización
de bibliotecas si no cuenta con la ayuda
y cooperación de los bibliotecarios.
En Norte América un grupo de bibliotecarios
creó para este efecto la Asociación
Americana de Bibliotecas, que hoy día
cuenta con un número de más
de 15.000 socios. Con esta sugerencia dejo
la palabra, y deseo que la próxima
acción en favor del desarrollo de
la profesión bibliotecaria sea la
creación de una Asociación
de Bibliotecarios del Uruguay.
Factiblemente por ello, el 26 de mayo de
1943 se realiza una asamblea con el propósito
de fundar una Asociación Nacional
de Bibliotecarios, se formó una Comisión
para el estudio de otras asociaciones y
para la redacción de Estatutos, pero
no llegó a constituirse la Asociación.
Sin embargo, la intención se mantuvo
latente.
Ermelinda Acerenza nos narra que: “eran
en clase unas 40 personas. Se reunían
a veces para estudiar y justo en el año
44 se formó la Asociación
de Egresados de la Escuela de Bibliotecnia
del año 1944 y trabajaron en toda
su organización, los estatutos, ordenanzas
, etc.”
Flora Medero, una de las protagonistas,
nos narra que "con optimismo y decisión"
se cita a una asamblea para "el 23
de enero de 1945, en la que se expusieron
los motivos por los cuales se pensaba era
de suma importancia la creación de
la Asociación de Bibliotecarios Diplomados
del Uruguay. Dos meses más tarde,
el 9 de marzo, reunidos nuevamente egresados
de los años 1943-1944 ratificaron
aquella decisión mediante una votación,
cuyo resultado fue la creación de
la Asociación."
Los estatutos fueron aprobados el 12 de
mayo de 1945 por una asamblea de bibliotecarios
y el 8 de agosto del mismo año por
el Ministerio de Instrucción Pública
y Previsión Social.
La prensa informa de la creación
de la Asociación de Bibliotecarios
Diplomados del Uruguay. En todo ese periodo
el tema tuvo amplia difusión en la
opinión pública; la prensa
diaria y también la Revista de Ingeniería
y la Revista Proa informaron periódicamente
de las novedades.
La Asociación juega un importante
papel en el apoyo del proyecto en discusión
en el Parlamento. El Ing. Federico E. Capurro,
al ser invitado a una reunión en
junio de 1945, plantea la necesidad de que
la Asociación se hiciera presente
ante el Poder Legislativo para lograr la
aprobación del proyecto, y a tal
fin se nombra una comisión que concurre
asiduamente a las reuniones.
En junio de 1946 el Sr. Juan Silva Vila
participa en el Congreso Internacional de
la American Library Association en la ciudad
de Buffalo como representante de América
Latina. En noviembre de ese año se
realizan las Primeras Jornadas Bibliotecológicas
de Montevideo.
Luego de aprobada la Ley de Creación
de la Escuela de Bibliotecnia, una de las
primeras acciones es realizar elecciones
para elegir 5 miembros de la Junta de Bibliotecarios,
organismo que tendría ingerencia
en la elección del Director de la
Escuela, además de otras funciones.
Dichas elecciones se realizaron en diciembre
de 1946 pero la integración de la
Junta se postergó bastante debido
a la lentitud de los organismos públicos
en designar representantes.
En todo ese periodo la Asociación
mantiene correspondencia con diversas Instituciones
del país y del extranjero y participa
en múltiples actividades.
Organiza charlas y conferencias y mantiene
un espacio radial en la Estación
CX 14.
A partir del 17 octubre de 1949 comienzan
las audiciones por cx 6 Servicio Oficial
de Difusión Radioeléctrica
a cargo del ing. Federico E. Capurro. Arthur
Gropp, Elvira Lerena , etc.
También continúan las gestiones
para lograr el cumplimiento de la ley. El
22 de noviembre de ese año varios
representantes de la Asociación se
entrevistan con el Presidente de la República
Luis Batlle Berres.
En 1955 se celebran las Segundas Jornadas
Bibliotecológicas Nacionales y en
1957 las Primeras Jornadas Bibliotecológicas
Rioplatenses.
En 1956 la Asociación organiza una
feria del libro, que es la primera en celebrarse.
En 1962 se modifican los estatutos y de
denomina Asociación de Bibliotecarios
del Uruguay.
El 23 de mayo de 1966, en el marco de los
festejos del Dia del Libro, la Asociación
convoca a un conferencia de prensa sobre
la "Contribución de la profesión
de bibliotecario al desarrollo del país".
Hicieron uso de la palabra el Presidente
de la Asociación, Sr. Nicolás
Chiacchio, la Directora de la Escuela, Prof.
Bibl. Elvira Lerena Martinez, Irma Osorio
de Schurmann, Raquel Ortiz, Elis Duarte,
Julio Speroni, Luis Duthu, Susana Gianelli
de Blasco.
En el año 1971 sale nuevamente el
Boletín, en su 2a. época y
comienza a prepararse el Año Internacional
del Libro que se celebra en 1972. La Asociación
integra, junto a otras instituciones, la
Comisión Nacional encargada de organizar
las actividades para la conmemoración.
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4. Años
aciagos |
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Sobrevienen
hechos muy dolorosos para nuestro país
y en el recorte de libertades sufren las
instituciones. Era muy difícil reunirse.
Las últimas elecciones del periodo
tienen lugar el día 5 de abril de
1974 con la presentación de una sola
lista, cuyos titulares son: Francisco Pérez,
Saverio Labella, María C. Giardina,
Stella Launy, María Teresa Morás.
El 16 de mayo de 1974 se realiza la Asamblea
Anual.
Con posterioridad a esa fecha se suspenden
muchas asambleas por número insuficiente
de asistentes. En anotaciones de la época
se cuenta que durante el año 1975
se citó a varias reuniones en el
local de la Escuela y no hubo quórum.
Finalmente, quienes asistían regularmente
resolvieron ponerse en contacto con un abogado
a los efectos de consultarle sobre la situación
de la Asociación frente al Decreto
referente a las asociaciones gremiales y
profesionales.
Se le encargó el estudio de los Estatutos
para adecuarlos a las normas vigentes y
elaboró un proyecto de reforma (agosto
1975), que debería ser aprobado por
la Comisión Directiva y sometido
a la asamblea de socios. Pese a varios intentos,
no se logró convocar a la Directiva
para discutir ese tema.
El 10 de noviembre de 1976 se reunieron
algunos asociados con Ermelinda Acerenza
quien solicita colaboración de la
Asociación para efectuar trabajos
con la Escuela. Había dos grupos,
el Instituto Uruguayo de Conservación
de Libros y el Instituto de Investigaciones
Bibliotecológicas del Uruguay, que
estaban gestionando personería jurídica
y pedían apoyo.
Se propone hacer una circular explicando
la situación de la Asociación
y pidiendo la contribución de los
socios, para conseguir la jerarquización
de la profesión y mantener su prestigio.
Era forzoso hacer la reforma de los estatutos,
se nombra una comisión para redactarlos,
a cargo de Teresa Morás y Carmen
Giardina.
0Cuando nuevamente las condiciones ofrecieron
un resquicio de luz, varios colegas gestaron
nuevamente nuestra Asociación. Se
convoco a una reunión en la Biblioteca
Artigas Washington. Los protagonistas opinan
que no hubiera sido tan fácil, si
no se hubiera convocado esa primera reunión
allí, para que los colegas se expresaran
sobre la re-fundación de la Asociación.
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| 5.Asociación
de Bibliotecólogos y Afines del Uruguay |
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| El
14 de setiembre de 1978 en la calle Paraguay
1217, sede de la Biblioteca Artigas-Washington,
a las 19 hs, tiene lugar la primera reunión
de bibliotecólogos con el fin de
establecer la Asociación de Bibliotecólogos
del Uruguay.
Se resuelve pedir asesoramiento a un nuevo
abogado e iniciar los trámites en
la Agrupación Universitaria y en
el Ateneo para conseguir sede para las reuniones.
Se eligen a María Teresa Morás
y Adela Durán para Presidente y Secretario
de esta sesión.
Se realiza una nueva reunión el 20
de setiembre donde se informa que las gestiones
ante la Agrupación Universitaria
dieron un resultado negativo y se estudia
el proyecto de estatutos. Se resuelve designarla
como Asociación de Bibliotecólogos
y Afines del Uruguay.
El 6 octubre de 1978 se realiza la Asamblea
constitutiva de la Asociación. Se
aprueban los estatutos y se procede a la
elección de la Comisión Directiva
y Comisión Fiscal provisorias. Además
se designa una comisión para gestionar
la aprobación de los Estatutos y
lograr la Personería Jurídica.
El 28 de noviembre de 1978 tiene lugar Reunión
de la Comisión Directiva. Se designan
los segundos lunes de cada mes para las
reuniones. Se fija la cuota social y se
abre el registro de nuevos socios. En el
Libro de Socios vemos con fecha 6 de octubre
de 1978 el registro de 35 colegas.
La Personería Jurídica finalmente
fue obtenida el 25 de enero de 1979 y se
publicó en el Diario Oficial el 1º
de marzo. Para obtenerla fue necesario ir
muchas veces al Ministerio de Educación
y Cultura porque no era fácil el
procedimiento; había que ajustarse
a un estatuto tipo que tenían en
el Ministerio y dio mucho trabajo.
En fecha 15 de marzo de 1979 se obtiene
la autorización de la Jefatura de
Policía para realizar una Asamblea
Ordinaria el 20 de marzo, en la Agrupación
Universitaria, para notificar la personería
y para elegir el Comité Electoral.
Era obligatorio lograr la autorización
para la realización de cada reunión.
Y para la integración de las listas
era imprescindible buscar asociados sin
antecedentes políticos y que además
estuvieran dispuestos a formar una lista.
Asimismo, el trabajo continuó con
gran intensidad. Entre el 24 y el 26 de
mayo de 1983 se celebró el Seminario
"Evaluación del ejercicio profesional
de la Bibliotecología en el Uruguay:
1943-1983". en la Biblioteca Nacional.
Y en ese año se adquirió un
local para el establecimiento de la sede.
A fines de 1984, con la reapertura democrática,
la ABAU realiza una evaluación de
las consecuencias que los años de
dictadura dejaron sobre los servicios de
información nacionales y expone ante
los partidos políticos las necesidades
y reivindicaciones que el conjunto profesional
entiende en ese momento. |
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| 6.Adquisición
de la sede propia |
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Una importante
conquista de la Asociación fue la
adquisición de la sede propia. Durante
años se deambuló por varios
locales. Continuamente se planteaba la necesidad
de hacer gestiones ante distintas instituciones
para solicitar un permiso para sesionar
en sus instalaciones. Así se reunieron
en La Biblioteca Artigas-Washington, en
la sede de los estudiantes de Medicina,
en el Ateneo, el Jockey Club, la EUBCA,
etc. y no faltó ocasiones en las
que debieron reunirse en bares. A esta precariedad
se suma el traslado de documentación
y el riesgo de perderla.
En la editorial Nuestra Sede (Actualidades
Bibliotecológicas, Nº 14 julio
1983) se manifiesta: “no es necesario
reiterar la importancia que como grupo profesional,
significa tener una sede fija donde organizar
la secretaría y su documentación;
un lugar donde realizar reuniones, conferencias,
actividades culturales, en fin “una
casa” donde sentir que, como en familia,
estamos definitivamente y no deambulando
de institución en institución
para obtener un lugar, dos horas al mes,
y terminar finalmente en cualquier mesa
de un bar.” “Por supuesto que
la situación económica es
sumamente grave, que la mayoría vivimos
con ingresos reducidos y que toda contribución
extra significa simplemente una carga más.
Pero como aquello de que las empresas difíciles
se emprenden en épocas difíciles,
posiblemente pasen muchos años antes
que se repita la ocasión de adquirir
un local a este precio y que la Asociación
se encuentre con prácticamente la
mitad del dinero necesario disponible.
La colega Estela Peluffo, que era la Presidente
de la Comisión Directiva sugirió
utilizar un dinero reunido en la cuenta
bancaria para comprar una Sede. De esta
manera, en la Asamblea General del 27 de
abril de 1983 se formó una Comisión
Especial para estudiar esa posibilidad.
La misma recomendó la compra.
Posteriormente, durante el Seminario de
Evaluación del ejercicio profesional
realizado entre el 24 y el 26 mayo, se realizó
una encuesta entre los asociados y una amplísima
mayoría dio su apoyo.
El 15 de julio de 1983 se firmó el
compromiso de compraventa. El dinero requerido
para comprarlo era N$ 140.000; en el acto
se entregaron $ 60.000 como primera cuota.
El restante se recaudó con la venta
de 2000 bonos donación, con el obsequio
de un TV color.
El local tiene 27 m2 y está ubicado
en la calle Víctor Haedo 2255. Las
distintas Comisiones Directivas, siempre
con el apoyo de los asociados, han luchado
por enriquecer el acervo patrimonial. Cada
uno de los logros (reemplazo de la puerta,
alhajamiento del local, compra de mobiliario
y equipamiento, colocación del luminoso,
teléfono) ha significado trámites,
gestiones, en fin horas de trabajo. |
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| 7.
Asociación de Bibliotecólogos
del Uruguay |
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| La
necesidad de un nuevo Estatuto se manifestó
tan pronto retornó la democracia
y un grupo se dedicó a su redacción.
Uno de los puntos más requeridos
era restablecer la función gremial
de la Asociación.
Luego de varias reuniones se llega a un
acuerdo y en la Asamblea Anual Ordinaria
realizada el 14 de noviembre de 1989 se
presenta el Proyecto que ingresa al Ministerio
de Educación y Cultura el martes
20 de marzo de 1990 y se aprobó el
25 de julio de 1990. A partir de esa fecha
el nombre es Asociación de Bibliotecólogos
del Uruguay.
Se había planeado realizar el acto
eleccionario el 18 de diciembre de 1989,
pero debió ser postergado. El 29
de marzo de 1990 se celebra una Asamblea
Ordinaria donde se elige la Comisión
Electoral. Las elecciones se efectúan
el 21 mayo. Se produce por última
vez la renovación total de los miembros
de la Comisión Directiva. Con los
nuevos Estatutos se inicia la “ansiada“
renovación parcial de autoridades,
con el objetivo de lograr mayor continuidad
en la gestión. En la reunión
del 6 de junio se produce dicha renovación
parcial.
La EUBCA permanentemente ha ido perfeccionando
su propuesta curricular, de la cual una
parte importante es el Plan de Estudios.
Fueron necesarios muchos esfuerzos para
lograr la Licenciatura.
Esto acarreó la necesidad de la conversión
del título de Bibliotecólogo
a Licenciado en Bibliotecología.
El 18 de diciembre de 1990 el Consejo Directivo
Central de la Universidad de la República
aprueba el procedimiento de conversión,
presentado por los tres órdenes de
la Escuela, que consiste en cuatro vías:
competencia notoria, actuación documentada,
cursos de complementación, trabajo
de investigación.
La Asociación entiende que ha de
colaborar de dos maneras, sin perjuicio
de articular otras acciones, brindar el
máximo de difusión a esta
información y estimular a los bibliotecólogos
a realizar las gestiones pertinentes. Se
expresa la complacencia ante la decisión
de las autoridades de la Universidad y se
señala el desafío que significa,
lo que implica además, que cada uno
se sienta en la obligación y compromiso
(consigo mismo) de elevarse profesionalmente.
En el periodo 1994-1995 se retomaron las
audiciones radiales a través de la
emisión de los viernes por CX 38.
La Ley Nº 16.524 (1994) por el que
se crea el Fondo de Solidaridad, y el Adicional
(2001) fue sentido como injusto por la mayoría
de los profesionales universitarios. En
la Asociación de Bibliotecólogos
se formó un equipo que trabajó
intensamente en el tema y que se sumó
a la tarea interdisciplinaria, encarada
por la Agrupación Universitaria del
Uruguay. Se logró su modificación,
aunque no totalmente satisfactoria, establecida
en la Ley Nº 17.451.
Otro tema muy sentido por la Agrupación
Universitaria del Uruguay y por los profesionales
universitarios es el de la colegiación,
y la Asociación no se ha mantenido
ajena a esa inquietud.
Ya tiene su Código de Etica aprobado
en la Asamblea General Ordinaria del 14
de noviembre de 2000, realizada en la Biblioteca
Nacional.
Las últimas Comisiones Directivas
se han dado una forma novedosa de trabajar,
periódicamente han realizado Talleres
de Temas Emergentes, donde en una jornada
se discuten y profundizan temas importantes.
Por último se menciona, sin agotar
la lista, la instalación de esta
página web y la realización
del Primer Congreso de Bibliotecología
e Información. La Cámara Uruguaya
del Libro, ha auspiciado éste y otros
eventos.
Entre los cometidos pendientes están
la lucha por la aprobación de una
legislación bibliotecaria, la actualización
de su arancel y una adecuada defensa gremial.
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8.
Referencias |
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1. Actas
y Archivos de Secretaría de la Asociación
1945-2003
2. Actualidades Bibliotecológicas,
Nº 14 julio 1983
3. Memoria y Balance del Ejercicio 1982-1983
4. Panel de noticias, marzo 1989
5. Panel de noticias, octubre/noviembre
1989
6. Panel de noticias, julio 1990
7. Panel de noticias, marzo 1991
8. Panel de noticias, diciembre 1993
9. Panel de noticias, octubre 1994
10. Panel de noticias, noviembre 1995
11. Panel de noticias, diciembre 1995
12. Panel de noticias, octubre 1996
13. Panel de noticias, julio 2001
14. Ferretjans de Ugartemendia, Ofelia.
El Ing. Federico E. Capurro y el nacimiento
de la profesión bibliotecaria en
el Uruguay.. EUBCA, 1976. Trabajo monográfico
de investigación para obtener el
título. 90 p.
15. Capurro, Federico E.. Una memoria más.
1898-1948. Montevideo, 1950. 563 p.
16. Asociación de Ingenieros del
Uruguay. Escuela de Bibliotecnia. Proceso
de incorporación a la Universidad
de la República. Montevideo, 1946.
72 p.
17. Gropp, Arthur E. Escuela de Bibliotecnia
en Montevideo, Uruguay. En Revista de Ingenieria,
v.38(3) marzo 1944. p. 94-96.
18. Petroccelli, Patricia. EUBCA: antecedentes,
historia y relatos.Trabajo de pasaje de
curso. 1998. 31 p.
19. Asociación de Bibliotecarios
D. del Uruguay. Resumen de actividades.
Periodo abril diciembre 1949. Montevideo,
1950. 36 p.
20. Comentarios personales de los protagonistas.
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